Sobre mí

Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará… no lo dirán estas líneas. Líneas que tampoco emplearé en explicar cómo desapareció el mundo de ayer o de qué particular manera ha sido infeliz mi familia en el pasado. Y es que, como sostendría Pereira delante del retrato de su esposa fallecida, quien les escribe tampoco sabe por qué decir esto y no otra cosa. Pero dirá lo siguiente.

 

Nací un 3 de agosto de 1987, con el sol situado en la prolongación de la torre del homenaje del Castillo de la Mota, hito fundamental de la villa de Medina del Campo. La ausencia de sombras a la hora de mi nacimiento presagiaba una infancia feliz, jugando a las chapas y a las canicas, apartado de todas las tribulaciones que se sucedían en mi entorno, a los ojos de mi percepción exenta, aún, de categorías. Más adelante, en mi adolescencia, me defendí como pude de criterios extendidos, convenciones y prejuicios que se hicieron fuertes en mi interior. Para no ser elegido el último en los partiditos de fútbol, me hice portero. Para no ser el gordo de clase, adelgacé doce kilos en un verano. Para no ser ignorado por las chicas, decidí ignorarlas yo primero.

 

Brillante en lo académico, dotado de una mordaz ironía para interpretar el mundo y convencido de que lo importante en esta vida es ganar dinero y tener tiempo para gastarlo, al salir del instituto desoí todas las llamadas vocacionales y decidí estudiar ADE y Derecho. Todo ello mientras me abría a los placeres de la carne y curaba con fuego las heridas, profundas y duraderas, que deja la muerte de una madre. Tres años después me encontraba estudiando Geografía, carrera de la que me licencié para cursar, a continuación, el Máster que me habilita para ser profesor de secundaria y bachillerato. Finalmente, como cumbre de toda esta etapa, empecé a preparar unas oposiciones para alcanzar el propósito inicial.

 

En todo ese tiempo no dejé de escribir, de desafiarme por escrito, pues así concibo el acto de plasmar en un papel, real o virtual, mi pensamiento sobre cuestiones diversas, aunque siempre contaminadas de uno mismo, ya fuera en forma de ensayo autobiográfico, dietario o agazapado tras diversos modos de ficción. Y me formé en diferentes talleres y cursos virtuales y presenciales antes de matricularme en el Máster de creación literaria, título propio de la Universidad de Salamanca, donde terminé de pulir, más que mi estilo, mi vocación. Todo mientras alimentaba mi imaginación a través de diferentes lecturas, siendo dos clásicos, El Quijote y La montaña mágica, los que dejaron ecos más perdurables. Y me contagié de cine, de clásicos en blanco y negro en los que la cámara apenas se mueve, dejando que sea el mundo, como dice la ciencia, el que lo haga. A través de sus héroes, antihéroes, también de sus personajes secundarios, imprescindibles para entender sentimientos como la amistad, fui nutriendo mi natural sensibilidad hacia lo humano.

 

Y aquí estoy, deseando ser Pasternak y crear un personaje como Zhivago, o apellidarme Peckinpah y dibujar el crepúsculo más bello de un oeste que, si fue salvaje, no lo fue más que noble o leal. Aquí me encuentran, sin personajes a los que agarrarme, en un espacio y en un tiempo que parecen reales y que se ciernen sobre nosotros como fuentes de incertidumbre, pero también de inspiración y optimismo, pues en cada relato de los que podrán leer en esta web –y quizá también en papel en un futuro no muy lejano–, además del dolor que encarna la escritura para poder considerarse significativa, se encuentra el modesto propósito de extraer de cada lector su más preciado regalo: una amplia sonrisa, aunque sea de complicidad.

 

Si tras estas líneas desea usted un curriculum más convencional, también (exigencias de los nuevos tiempos) estoy en LinkedIn

 

JJ Nieto Salamanca