El drama de escribir
Sucede. Simplemente sucede. Un instante, sí, un instante cualquiera, con la mirada perdida en el frente de un escritorio, con los deberes aún por hacer, con papá fuera de casa y mamá en el salón. Ante la inquisidora mirada de los muñecos que te ayudan a dormir y que no desean Continúa leyendo