Amor y miedo
Las personas mueren. De día y de noche. De hambre o hartazgo. Mueren, y eso es lo primero que deberían enseñarnos. De haber oído hablar de ello, mi amigo Pedro no se hubiera situado delante del tren que viaja directo a las provincias del sur a doscientos cincuenta kilómetros a la Continúa leyendo